Revolución Emocional

Revolución Emocional

Dec 14, 2012

En esta ocasión, he decidido escribir un artículo en relación a la actual creciente profesión de Educador Canino.


En una época de rebeldía, de malestar, de represión, de pérdidas, de dolor, de injusticias, de incomprensión, de pasotismo, de agresividad y dejadez, la población española está llegando a situaciones límite.

Nos llegan a Takoda todo tipo de perfiles, de diferentes edades, diferentes estatus sociales, y todos con un elemento común, “necesitan un cambio en su vida”, buscan nuevos retos, nuevas formas de entender el mundo, nuevas experiencias, y pese a que el dinero es una preocupación latente, hay algo que parece preocuparles mucho más, el sentirse VIVO, el ser FELIZ.



La búsqueda de la felicidad es uno de los pilares motivacionales de nuestra sociedad. Necesitamos sentirnos vivos, necesitamos tener experiencias enriquecedoras, y necesitamos ser felices. Vivimos en una sociedad donde el malestar florece en cada esquina, donde hay personas que “cada día están enfadados”. Enfadados con el mundo, con los clientes, con la familia, proveedores, con todo el mundo, y ante todo, con ellos mismos.


Quizás la fecha del “fin del mundo” sea una mala interpretación como según asegura la NASA, pero lo que se aprecia a nivel general es que se ha despertado una nueva corriente humana…un nuevo movimiento que aclama cambios, un grito al cielo que dice “hasta aquí hemos llegado”.

Todo esta situación tienen una repercusión directa en el mundo animal, ya que cuando no se confía en los humanos por haber perdido los valores esenciales, uno se acerca a los animales (perros, gatos, caballos, etc), y se percata de que en ellos existe algo especial de forma innata: el saber apreciar la vida, el compartir, el confiar, el querer compartir su tiempo, su espacio, sus emociones contigo simplemente porque eso les hace sentir bien. Y como recompensa de acercarnos a los animales, nos aportan unas emociones, vivencias y experiencias que nos renuevan las ganas de vivir.


Hay quienes dicen de forma despectiva “eres como un animal”, pero resulta que cada día más humanos desearían ser más “como un animal”, por su nobleza y ganas de vivir la vida.


Existen numerosos estudios que demuestran los beneficios que aportan los animales a los humanos, destacando aquel que más años lleva a nuestro lado, y que más se ha adaptado y hemos adaptado a nosotros: El perro.

Los motivos por el cual una persona adquiere un perro son múltiples, aunque la mayoría de las veces está asociada a un tema emocional o de crecimiento personal.

Pero el humano tiende como siempre a buscar el camino fácil, deseamos que los animales nos aporten todo ese potencial de bienestar y valores, sin nosotros ofrecerles nada… Y es aquí, en nuestro propio egoísmo, donde dan comienzo problemas en la comunicación, trastornos de conducta, dificultad de adaptación de nuestros amigos y compañeros caninos.

Ellos son el receptor de nuestros días malos, de nuestras frustraciones, y de nuestra falta de tiempo y dedicación, y lo peor de todo, de nuestra falta de interés por querer aprender a entenderles, a comprenderles y ayudarles, lo que da como resultado una serie de “problemas de conducta” de los cuales sólo nosotros tenemos la culpa.


En realidad, tal y como explico en nuestro libro de “Conducta y manejo avanzado en perros problemáticos ”, existen pocos perros, proporcionalmente en la población canina, que realmente presenten problemas graves. Lamentablemente los casos en los que los perros están desatendidos, incomprendidos o no reciben el cariño que necesitan han crecido mucho en los últimos años. Y el problema radica en la base…en cambiar el concepto de qué es un perro y cuál debe ser su relación y comportamiento hacia su familia.


Como resultado de todo este panorama, de tantos y tantos perros de compañía, y de tantos y tantos perros “problemáticos” ha surgido una profesión creciente aun en tiempo de crisis, la del “educador canino”.

El educador canino, se convierte en una figura importante en las vidas de muchas familias, que les ayuda a equilibrar su situación familiar, para que el perrito, vuelva a ser el ser maravilloso que ellos esperaban tener.

Y es aquí donde encontramos un serio problema: ¿Nos “educan” al perro o nos lo “disciplinan”?


Por desgracia una inmensa mayoría de adiestradores y educadores sólo enseñan a “disciplinar” al perro. Hablan de órdenes, de imposición, de dominancia, de demostrar quién manda, etc.

Muy pocos hablan de las emociones, y muchos menos entienden la verdadera comunicación, el feedback, el sentir, el convivir con el perro como lo que es, un miembro más de nuestra familia, lo cual a día de hoy, me parece sorprendente.


Y me pregunto ¿Cuál es la función del educador canino?

ENSEÑAR


El educador canino es un profesor, un maestro doble, tanto del propietario como del perro. Su responsabilidad es enorme, y ello me hace preguntarme ¿cualquiera puede ser educador canino?


En la vanguardia de hoy he leído un artículo muy interesante llamado “crisis en educación” en el que me he sentido identificado. Explica que en Finlandia son el número 1 en el ranking de educación de Europa. Uno de los principales motivos “Solo los mejores pueden ser profesores”, para ello se requiere “expedientes académicos con una nota mínima de 9 sobre 10, una importante dosis de responsabilidad social y pasar un duro proceso en el que se ponen a prueba diferentes aptitudes”.

Mi pregunta es ¿Cuantos de los actuales profesionales en educación canina cumplimos este perfil, y por tanto estamos cualificados y capacitados para tal responsabilidad?


Pero España is different…Todo vale, la pillería, el engañar, el vender de todo a cualquier precio…

Se pone algo de moda y se ofrece todo, de cualquier forma, y llega un momento donde el cliente se siente confundido, y en la mayoría de los casos decepcionado por el mal servicio que recibe. Sin duda, en España hay mucho “espabilao”, y lo cual supone un serio problema para el cliente final que no hay que olvidar, es el perro.

Los profesionales en la educación canina trabajamos para ayudar a los perros, para evitar abandonos, para evitar sacrificios innecesarios y proporcionarles bienestar en sus hogares.

Me resulta increíble ver como se ofrecen formaciones de “adiestrador canino profesional” que se han montado en menos de un año, por personas sin experiencia previa, que ni siquiera han realizado ponencias, y que tan solo se valen de un bonito currículo, el cual solo sirve para demostrar los cursos y formaciones recibidas pero no aporta garantías de que hayan asimilado dicha formación, y aun menos, que tengan capacidad de trasmitirla y explicarla a sus alumnos.

Con este perfil ¿Cómo podemos pretender que el profesional atienda a nuestras necesidades emocionales respecto a nuestros animales??


Es tiempo de cambios, es tiempo de pensar, de sentir, de probar cosas nuevas y de VIVIR. Es tiempo de ser honestos, de cambiar esta sociedad donde impera el dinero y el timo por encima de todo lo demás.

La “calidad”, el saber hacer, el hacer ver, sentir, el conseguir que tus alumnos se emocionen, que brillen juntamente a sus compañeros caninos, hacer que desarrollen sus capacidades y habilidades comunicativas y sociales, no tiene precio.


Me siento muy afortunado de pertenecer a esta nueva generación, donde los valores, las emociones, y las capacidades de colaboración y de ayuda a los demás son nuestro elemento diferenciador.


Muchas gracias a todos los que nos acompañáis en nuestro camino, y os esforzáis tanto por darle a nuestros compañeros de 4 patas, todo el cariño y comprensión que se merecen, a través de dos bases fundamentales, el conocimiento y la pasión.


Marcos J. Ibáñez

DIR. TAKODA

www.takoda.es

Especialista en problemas de conducta

Experto en razas primitivas

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