La letra, ¿Con sangre entra?

La letra, ¿Con sangre entra?

Dec 11, 2013

Desde hace algunos días, me han llegado varios email, preguntando mi opinión sobre una conferencia que se realizó en una Universidad de Madrid sobre los PPP, ya que parece ser que el ponente extendió su ponencia para hablar sobre formas de adiestramiento distintas a las suyas, exponiendo lo que es o no es posible según su criterio y asegurando que las otras opciones que hay no funcionan, diciéndose ser conocedor de los diferentes profesionales y métodos de conducta existentes en nuestro país.
De nuevo volvemos a escribir sobre este mismo tema, que aunque parezca mentira muchos “profesionales” siguen sin comprender, y lo que es peor creen que ya lo saben todo.
Seguimos anclados en una sociedad que sigue creyendo que “la letra con sangre entra”, frase que expresa claramente a lo que sometemos a los perros día a día. Enseñar mediante el dolor y el miedo sigue siendo el método preferido de muchos…


Parece ser que lo que explica este señor en dicha conferencia, está muy popularizado, en especial por determinados sectores de la población que siguen creyendo que sentarse delante de un televisor a ver programas de adiestramiento les convierte en todo poderosos del mundo canino y lo que es aún peor, en los temidos adiestradores de parque, una especie que se reproduce a gran velocidad en nuestras ciudades y que está perjudicando seriamente la salud de nuestros perros y propietarios.


Teniendo en cuenta que se trata de una ponencia universitaria donde el perfil de asistentes es variado, hay que vigilar mucho con lo qué se dice y cómo se dice, ya que la gente puede malinterpretar su contenido o llevarse ideas equivocadas acerca de temas tan serios como las diferentes corrientes dentro del adiestramiento canino y su verdadera esencia y utilidad.
Voy a tratar de explicar y dar mi opinión sobre algunos de los puntos que explicó durante la conferencia:


Acerca de las Herramientas en el trabajo de adiestramiento:


Uno de los puntos es con respecto a las herramientas de adiestramiento y su correcto uso. Explica que herramientas como el collar de pinchos, no es un elemento de ahorque ni de castigo, sino una herramienta de “fuerza” para personas con poca fuerza y que no pueden controlar a su perro. Añade que dichas herramientas no son de castigo (entendiéndolo como hacer daño), ya que quien castiga es quien las usa.
Referente a este tema y teniendo el cuenta el uso y la función por las que han sido creadas dichas herramientas, considero que tales premisas serían erróneas.
Pongo un ejemplo sencillo: Una pistola no hace daño a nadie, sino el que aprieta el gatillo. Sin embargo, es indiscutible que las pistolas fueron diseñadas con una finalidad concreta, y todos aquellos que adquieren una, lo hacen con la idea de hacer daño, causar dolor o provocar la muerte.


Por lo tanto, las herramientas Sí que influyen y son determinantes. ¿Es que acaso por que una persona tenga menos fuerza los “pinchos” de un collar de púas no causan dolor?
En la conferencia explica que el uso de estas herramientas no está asociado al castigo y que son necesarias en algunas disciplinas o en el control de ciertos perros.
Sin embargo, la realidad es que si analizamos estos artículos, podremos observar que han sido diseñados para generar fácilmente dolor en el perro (ya no hablo de malestar, sino de dolor), y no para incrementar la fuerza a determinadas personas.
En tal caso, opino que si lo que queremos es incrementar o mejorar el control ejercido sobre el perro para determinadas situaciones de riesgo o simplemente para evitar el uso de fuerza, ya existen otras herramientas en el mercado, muy útiles y que no generan dolor, como el harness easy-walk entre otros.


Creo que el trasfondo de todo es simple, cuando una persona tiene que recurrir a estas herramientas, es por falta de los conocimientos y capacidad necesarias para saber solucionar el problema de otra forma menos perjudicial para el perro que no implique técnicas de “dominancia”, sometimiento o control del perro mediante el uso de la fuerza o infringir dolor y provocar miedo. Y ojo, no estoy hablando de la efectividad de dichas herramientas ni tampoco entraré en detalle de las repercusiones negativas que provocan en la psicología del perro y en el vínculo familiar, de eso ya hablo extensamente en otros artículos escritos y publicados hace algún tiempo en nuestra web.


Personalmente opino que lo importante para tratar con perros es el ser capaces de GESTIONAR su conducta, implicando también el saber manejar su cuerpo y controlar los niveles de estrés y la intensidad de nuestro trabajo como educadores.

En cuanto a la gestión de la conducta, son necesarios muchos años de experiencia y formación extensa para poder adquirir las habilidades de un buen especialista en conducta canina.
Como profesionales del mundo canino es indispensable conocer la biomecánica del perro y su estructura para entender qué músculos y partes del animal se mueven y cuál es la forma más ventajosa para modelar su cuerpo y así lograr un determinado movimiento y/o gesto en beneficio a un determinado ejercicio, actividad, obediencia deportiva, etc sin necesidad de causar dolor o miedo en el perro.
Hoy en día disponemos de un sinfín de herramientas y recursos. Desde collares acolchados a arneses diseñados para modelar el movimiento del perro y gestionar su posición a través del equilibro.
Particularmente me gusta una frase de Arquímedes de Siracusa: “dame un punto de apoyo y moveré el mundo”. Se trata de un mensaje claro y sencillo que transmite nuestra forma de pensar.
Disponemos de suficiente tecnología y conocimientos para mover a los perros sin necesidad de hacerles daño, aprender a pedir las cosas y a no obligar es fundamental para que un perro no sólo obedezca, sino que sea un perro brillante.


Y este es el enfoque que todos deberíamos seguir, con el fin de seleccionar las mejores herramientas de trabajo para el perro y para el propietario sin causar dolor físico al animal. Siempre buscar la mejor alternativa para el perro, pues es nuestra responsabilidad como educadores caninos que progrese y mejore su bienestar y calidad de vida.


Por lo tanto, el uso de determinadas herramientas como collares de ahorque o castigo con la excusa del control de perros a los que catalogan como “dominantes” (véase el artículo de la Dominancia) o bien para la práctica de determinadas disciplinas o modalidades me parece del todo injustificado. Hoy en día disponemos de más caminos y opciones más beneficiosas para el perro, sólo hay que indagar, aprender y ser creativos, pues en el campo de la psicología canina aún queda mucho camino por recorrer.


El campo de la conducta canina es demasiado complejo. Hay que analizar numerosos factores para detectar el problema, averiguar su origen y establecer una terapia para ayudar al perro a afrontarlo de la mejor forma posible para él y su familia. Cuando analizamos la conducta, en numerosas ocasiones nos encontramos con perros que han aprendido a desarrollar ciertas conductas nocivas para conseguir atenciones, o bien para solucionar otro tipo de problema que no sabía afrontar. Y si a eso le añadimos el agravante de que muchas de estas conductas han sido auto-reforzadas por el entorno, incluso a veces por el mismo criador, pues aún más compleja se vuelve su rehabilitación, aunque ello no implica que sea imposible de solucionar con técnicas amigables y respetuosas.
Dada mi trayectoria en el campo de la modificación de conducta y mi experiencia en la rehabilitación de casos graves y complejos de perros reactivos, puedo asegurar que más del 60 % de los casos que acuden a nuestra consulta catalogados como perros “agresivos”, se solucionan sólo con técnicas básicas y sencillas de adiestramiento en positivo.


La palabra y el concepto del “castigo”:


En cuanto a cómo trabajamos, el adiestramiento convencional se basa en condicionamiento clásico y sobretodo operante, normalmente el clásico desde una visión pauloviana y el operante desde la visión skinneriana.
Teniendo en cuenta estos marcos teóricos, y hablando del condicionamiento operante, en formato simplificado hablamos de la “tabla de contingencias”, algo que TODO adiestrador debería conocer perfectamente.
Siguiendo este enfoque, definimos castigo como: “Presentar un estimulo aversivo o retirar un reforzador positivo inmediatamente después de una conducta, disminuyendo o eliminando la probabilidad de repetición de dicha conducta.”


¡Esto es básico!, ya no hablo de cómo ha evolucionado nuestro conocimiento sobre el condicionamiento a lo largo de los años, y lo que sabemos hoy en día, hablo de conceptos básicos. Y si estos conceptos básicos no se conocen ni se entienden, ¿Cómo entonces un profesional pretende entender formas más avanzadas de trabajo cómo las que llevamos desarrollando en Takoda durante años???
En el campo de la conducta canina avanzada, nada es de color blanco o negro…Existen infinidad de matices y tonalidades y ahí es donde un buen educador canino demostrará su destreza y capacidad de ayudar al perro.


Por lo tanto, y siguiendo con el tema de la temida palabra de “castigo”, todo profesional que trabaje bajo las premisas del condicionamiento operante, deberá entender que el “castigo” no es más que hacer algo que implique la disminución de la aparición de una conducta determinada.


Eso sí, es importante remarcar que el castigo del cual yo hablo, nunca debe conllevar dolor, malestar o agresión hacia el perro.
En nuestra escuela, para evitar esta confusión tan extendida, hablamos de “castigos educativos”, ya que el objetivo es educar sin causar dolor o miedo al perro, sólo aprendizaje positivo y generar experiencias enriquecedoras que impliquen el aprendizaje y el progreso en la terapia o trabajo en cuestión.


Formas de Adiestramiento “En positivo”:


Ocurre que en la actualidad han salido numerosos profesionales “positivistas extremos•” que están creando confusión acerca de la esencia y la funcionalidad del adiestramiento en positivo, utilizado por profesionales de todo el mundo.
El adiestramiento en positivo, existe desde hace muchos años, pero en la actualidad se ha popularizado y se ha convertido en una forma de trabajo muy extendida y apreciada por profesionales y amantes de los perros.
De la misma forma que existen varios enfoques en el adiestramiento con clicker, también en los últimos años se han generado diferentes corrientes dentro del adiestramiento en positivo, unas más coherentes con la naturaleza canina que otras.
El tema del adiestramiento en positivo extremo lo trato extensamente en nuestro libro (Manejo y Conducta Avanzada en Perros Problemáticos: Sigue las huellas del camino correcto), y explicamos nuestra forma de trabajo mucho más natural y realista con las necesidades de nuestros perros y el cómo conseguir objetivos mediante la colaboración y el respeto mutuo.
La palabra “en positivo”, puede resultar muy engañosa, ya que dentro de la teoría en la que nos movemos, tan solo significa “añadir”.
Al contrario de lo que mucha gente cree, adiestrar en positivo no significa ser “permisivo”, “happy”, o permitir al perro hacer lo que le plazca. Significa enfocarse en las conductas deseables y reforzarlas correctamente y tratar las conductas no deseadas de la forma más respetuosa posible en relación al perro.
Por lo tanto, esta forma de trabajo se basa en reforzar lo positivo evitando las técnicas basadas en dolor.
Digamos que podemos hablar de técnicas o metodologías de trabajo basadas en el respeto, en procesos que ayudan a aumentar la motivación, el aprendizaje, les ayuda a gestionar sus estados emocionales, y que estos sean lo más agradables posibles.
Hay personas que llaman a estas formas de trabajo, como “técnicas amables”.


Es lamentable que algunos profesionales que se decantan a otras técnicas de adiestramiento sigan creyendo que el adiestramiento en positivo se puede resumir en algo tan simplista como la técnica de la salchicha o adiestrar con comida.
Esto resulta tan ofensivo como decir que el adiestramiento que se asentó en la forma de trabajo de Konrad Mos es simplemente “dar correazos al perro”. De hecho, consideramos que los malos adiestradores “en positivo”, sólo conocen una parte de esta metodología y por tanto no entienden que lo importante no es el premio ni la recompensa, sino el refuerzo de la conducta.


Conceptos básicos indispensables que todo profesional de modificación de conducta debería conocer:


• A niveles básicos, no entramos en distinciones entre premio, recompensa o refuerzo, para simplificar las cosas, pero si hablamos de expertos o especialistas, es obligatorio conocer sus diferencias.
• Estamos de acuerdo en que intentar corregir una mala conducta en el momento de máxima excitación mediante un sólo refuerzo seguramente no sea suficiente si no se trabajan las bases.
• Para trabajar en el ámbito de la modificación de conducta, es indispensable conocer no solo cómo funcionan los programas de refuerzo y su influencia en la conducta sino también sobre el funcionamiento interno del perro como la gestión del “estrés” y sus implicaciones.
• Lenguaje y Comunicación canina, muy necesario en trabajos tanto básicos como avanzados.



Por lo tanto, y volviendo al tema del artículo, ¿es posible solucionar problemas de conducta agresivas muy fuertes, niveles de mordida 4, 5 o 6 con técnicas de respeto? ¿Técnicas que no usen herramientas para generar dolor como estrategia?
La respuesta es siempre SI.


¿Y cómo hacerlo?


Metodologías basadas en el bienestar del perro para tratar las conductas agresivas:


En Takoda hemos desarrollado a lo largo de los años nuestra propia metodología de trabajo en el campo de la modificación de conducta: el AMC-LIDER.
El método de métodos, que comprende todo lo necesario para poder rehabilitar con éxito perros de todos los tipos, edades, razas que presenten desde problemas de conducta comunes hasta los más complejos y difíciles de solucionar.
Un método creado a partir de nuestra experiencia, de nuestro trabajo de campo, de múltiples horas de estudio y de cientos de casos caninos. Un método que queremos compartir con el mundo para evitar que todos los que empiezan o que quieren dar un paso más en su formación, se encuentren con los cientos de profesionales que aseguran que algunos perros son imposibles de rehabilitar.
Crecimos rodeados de profesionales que nos decían que hay perros que son imposibles de adiestrar, y que otros, inevitablemente debían ser sacrificados. Hemos visto cosas realmente terribles…Formas de evaluar la conducta de un perro mediante golpes de garrote y cadena…Hemos vivido la desesperación de muchos dueños que acudían a nosotros pidiendo un milagro para sus perros sentenciados a muerte por muchos profesionales…. Nos dijeron que muchas de las cosas que hoy en día hacemos, eran IMPOSIBLES…pero aquí estamos, luchando por ellos, por demostrar que SÍ ES POSIBLE.
Hemos demostrado a lo largo de los años que hacemos “cosas imposibles”, y no solo eso, sino que en muchos casos, hacemos fácil lo que muchos consideran imposible.


Así que invitamos a todos aquellos que sigan pensando que a través de técnicas respetuosas no se puede rehabilitar una mala conducta, a venir a conocer Takoda y aprender de nuevas formas efectivas y respetuosas en el campo de la modificación de conducta, los perros seguro que se lo agradecerán.
Debemos cambiar nuestras creencias sobre lo que es un perro, y como afrontar su educación, a través de la empatía, observación y en una búsqueda activa de nuevas y mejores formas de enseñar y educar a nuestras queridas mascotas.
Debemos cambiar modelos, dejar de pensar en las cosas que hace mal, y centrarnos en todo lo que hace bien, en lo maravillosos que son, en las alegrías y los grandes momentos que nos aportan. Pensar en las vivencias juntos, en como nos animan cuando estamos tristes, y los momentos mágicos que vivimos con ellos cuando simplemente nos dejamos llevar.
Cambiemos el tópico de que el perro es el mejor amigo del hombre, por el de “el hombre es el mejor amigo del perro”.


Marcos J. Ibáñez
Miriam Perera
Takoda Adiestramiento Natural


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