Educación Amable: Del positivo y Positivismo hacia el respeto

Educación Amable: Del positivo y Positivismo hacia el respeto

Nov 19, 2014

19/11/2014 11:50:00 (1991 Lecturas)
Por: Marcos Javier Ibáñez Guzmán ©.


Introducción


El mundo del perro ha sufrido una revolución en muy pocos años, emergiendo una corriente de cientos de nuevos “profesionales” los cuales, en muchos casos, carecen de experiencia en el sector y aún están en proceso de asimilación y entendimiento de lo aprendido y de su aplicación correcta en casos reales.


En los últimos 10 años, y en especial en los últimos 5, se ha extendido como la espuma una nueva forma de trabajo, de entender al perro, de relacionarse con ellos. A esta nueva forma de proceder, se le catalogó como “Adiestramiento en Positivo”, aunque tal y como veremos a continuación, su mala interpretación unidos al desconocimiento e ignorancia de muchos ha sido y sigue siendo el origen de muchas polémicas de ayer y de hoy.


Esta nueva corriente de adiestramiento da importancia a las formas de aprendizaje del perro, basándose en estudios científicos, y su crecimiento con relación a antiguas formas de trabajo ha sido espectacular. No obstante aún existen muchísimos adiestradores que continúan aferrándose a estas técnicas desfasadas creyendo que es la única forma de trabajo posible en determinadas áreas. (Ver artículo: Las humillaciones matan, ).


No hace tantos años que en España, de forma común, se adiestraba literalmente a palos y patadas. Y se utilizaban collares de ahorque metálicos mal llamados “collares de adiestramiento” como la forma normal de adiestrar, educar o modificar conducta.


Propietarios golpeando a sus perros, mientras el profesional le decía “más fuerte!”, era una práctica habitual por toda España y en aquel entonces no se creía posible educar o enseñar a un perro de otra forma. Nosotros dentro de nuestra rebeldía nórdica que nos caracteriza, no aceptábamos esta forma de trato hacia los animales y esto nos condujo a explorar nuevos horizontes fuera de nuestro país y conocer otras formas de trabajo, con gente que conviviera con manadas y grupos de perros (y por manadas me refiero a 30 o 40 ejemplares). Así, visitando kennels de diferentes partes del mundo y conociendo profesionales y “perreros” con inquietudes similares a las nuestras aprendimos a desarrollar un método que siguiera acorde con nuestros principios y que fuera eficaz y respetuoso con el perro. Regresamos una filosofía clara y muy definida “lo imposible es posible si se trabaja de la forma más natural posible”. Es por esta razón que creamos lo que nosotros llamamos “Adiestramiento Natural”®. Esta nueva forma de tratar al perro y de entender su educación antes de que llegara el “positivo” a España, se asentó como la base de nuestra forma de trabajo. Entender al perro como un ser increíblemente inteligente y con la creencia firme de que “A un perro no se le tiene, sino que convives con él”.


Siendo uno de los profesionales cuya influencia y formaciones han potenciado el adiestramiento canino amable desde sus orígenes en España, y promovido el nombre de “adiestramiento en positivo”, he podido presenciar su evolución, y quizás, la des evolución de los últimos años.


Hoy en día basta con decir “yo adiestro en positivo” para quedar libre de cualquier culpa. Si alguien se pone la etiqueta de “adiestro en positivo”, todos deben presuponer que las acciones y técnicas que aplicará sobre el perro serán beneficiosas para este.


Lamentablemente en la mayoría de los casos nada más dista de la realidad, pues lo que debería percibir el perro como bienestar y buenas sensaciones acaba siendo una tortura emocional de frustración, estrés, ansiedad, etc


El motivo de que esto ocurra está en la palabra “Positivo”. Este concepto, que se ha mal entendido y desvirtuado su significado convirtiéndose en algunos casos, una mera forma de hacer dinero fácil y segadores incondicionales deseosos de proclamar al mundo “lo buenas personas que son”. Y no hay nada menos positivo que aquel que critica o castiga duramente a los que no pertenecen a sus casi sectarios grupos de seguidores.


Exploremos y analicemos sus orígenes…


¿De dónde viene esto de “adiestrar en positivo”.?


Seguramente el responsable de la expansión del “adiestramiento en positivo” como lo conocemos hoy en día en USA, y por consiguiente su extensión en España sea Ian Dunbar. Es fundador de una de las asociaciones de adiestradores profesionales más importantes del mundo, y su forma de trabajo es reconocida en todo el mundo tanto como su cercana y amena personalidad.


Por otro, tenemos otra referencia que ha ganado reconocimiento mundial a través del sistema de trabajo de “cliker training”. Se trata de Karen Pryor, y ha basado toda su filosofía de trabajo, escuela y dedicación al adiestramiento mediante este aparato.


Por otro lado, existe una tendencia de entender el “positivo” basado en adiestrar generando el mínimo estrés posible, y potenciando que le perro “sea perro”. Siguiendo la tradición, esta tendencia es más propia de Europa y las anteriores en USA.


Pese a que hay varias influencias en Europa, en España parece que la más influyente ha sido Turid Rugaas, aunque en Europa ya existía la tradición de darle importancia al estudio del perro en su “medio natural”, y en otras culturas existe ya desde hace años una fuerte relación de convivencia entre perros y humanos.


Entre los dos primeros, la premisa fundamental será el usar el refuerzo positivo, y en el ultimo, básicamente el “no estresar al perro”.


El no estresar al perro es una herramienta útil, pero no es la panacea y conviene tener en cuenta algunas implicaciones negativas. Que un perro viva sin picos de estrés es casi imposible y teniendo en cuenta de que el no estresar al perro no necesariamente implica vivencias positivas para él, conviene conocer y estudiar muy bien el estrés para ser lo más realistas posible en el trabajo con perros. Gracias a actuales estudios en neurociencia, sabemos que en el cerebro se procesa mucha información de forma simultánea, y una experiencia placentera y una no placentera, pueden ser más cercanas de lo que imaginamos, con lo que resulta difícil determinar qué grados de estrés genera una emoción positiva o negativa en el perro y en qué preciso momento ocurre, así como sus implicaciones para el organismo.


El concepto de "positivo" en el Adiestramiento


El concepto “positivo” proviene del condicionamiento operante, desarrollado por F. B. Skinner. Skinner estudió el comportamiento de los organismos desde una perspectiva conductista, mediante el análisis y observación de animales en laboratorio. Este señor, desarrolló toda una teoría sobre como se producía aprendizaje animal. Dentro de esta teoría, ya introdujo los conceptos de positivo y negativo, así como de refuerzo y castigo.


Esta nueva forma de trabajo se extendió y se hizo muy popular en el mundo de los zoos marinos. Imagino que debido a la enorme dificultad de los entrenadores en el manejo de los animales, les obligó a centrarse en el proceso de “reforzar positivamente” para conseguir nuevas conductas y mejorar así todas las tareas de gestión y manejo.


Durante muchos años, esta forma de trabajo era casi exclusiva de zoos marinos, y posteriormente se introdujo en algunos circos.


En la década de los 80, Ian Dunbar (Con su malamute), se dio cuenta de que en los cachorros, no se iniciaba su adiestramiento hasta llegar a los 6 meses de edad. Así que en 1982 introdujo su programa cachorro Sirius. Se trataba de clases en grupo sin correa para cachorros centrado en la socialización temprana y adiestramiento con técnicas de refuerzo positivo. Una década más tarde, Gary Wilkes y Karen Pryor introdujeron el adiestramiento con clicker en la comunidad canina (en un seminario para adiestradores caninos en San Francisco).


El concepto “positivo”, y teniendo en cuenta la influencia de Ian Dunbar, proviene de decantase a usar el “refuerzo positivo” siempre que sea posible y evitar usar técnicas que generan malestar en los perros y por supuesto, dolor.


Gracias a esta inquietud por mejorar la calidad de vida de los perros, los adiestradores de nueva generación y muchos adiestradores de la antigua escuela tuvieron a su disposición nuevas técnicas de trabajo que les permitían trabajar de una forma más amable con los perros sin necesidad de pasar por el adiestramiento tradicional (ver articulo: Adiestramiento canino tradicional y sus implicaciones , 2 de Febrero de 2012) o el adiestramiento basado en alpha roll (Ver articulo: ¿Que le pasa doctor? Su perro es dominante, Publicado el 3 de Mazo de 2008).


El positivo, el positivismo y el “ser positivo”:


En algún momento, el “positivo” pasó a fusionarse con el positivismo, seguramente por su relación con el conductismo, con la idea de trasfondo de creer que tiene que ver con “bienestar”.


El “positivismo” surge en Francia a inicios del siglo XIX , se cree que fue utilizado por primera vez por el filósofo y matemático francés del siglo XIX Auguste Comte, y se extendió y desarrolló por el resto de Europa en la segunda mitad de siglo. Es una corriente o escuela filosófica que afirma que el único conocimiento auténtico es el conocimiento científico.


Por lo tanto, se basa en estudiar el conocimiento a través de métodos científicos. Se centra en la observación y se puede decir que el positivismo es una teoría del saber que se niega a admitir otra realidad que no sean los hechos y a investigar otra cosa que no sean las relaciones entre los hechos. El término positivo hace referencia a lo real, es decir, lo fenoménico dado al sujeto. Lo real se opone a todo tipo de esencialismo. El término positivo hace referencia a lo real, es decir, lo fenoménico dado al sujeto. Lo real se opone a todo tipo de esencialismo.


Entre las corrientes positivistas se puede mencionar al positivismo ideológico, al empiriocriticismo, al positivismo metodológico o conceptual, al positivismo analítico, al positivismo sociológico, al positivismo realista y al neopositivismo (empirismo lógico o neopositivismo lógico).


En el campo de la psicología el Conductismo o Psicología conductista, son los primeros en aplicar de la metodología científica al estudio de la conducta.


Por lo tanto, término ‘positivismo’ designa toda doctrina que pretende atenerse a lo positivo y no a lo negativo, aunque desde una perspectiva, como hemos visto, muy diferente a lo que mucha gente atribuye como positivo =“bueno”, negativo = malo.


Lo “bueno” o “malo” está más relacionado con la moral, y deberíamos adentrarnos en la psicología, con autores como Nietzsche. Filosofía, Psicología, ética y moral se entrelazan a lo largo de la historia, pero posiblemente el acercamiento a lo que estamos buscando venga a través de la psicología experimental. Gracias a esta, se desarrollaron diversas escuelas que intentaron estudiar la relación entre lo psicológico y lo biológico. De éstas las más importantes fueron el Funcionalismo, el Behaviorismo o Conductismo, la Escuela Rusa, iniciada por Pavlov y Bechterev y el Psicoanálisis, lo cual propició que poco antes del año 2000 apareciera lo que conocemos como “psicología positiva”


La “psicología positiva”:


Se considera que el inicio formal de la Psicología positiva fue la conferencia inaugural que Martin Seligman dio en 1998 para su periodo presidencial de la APA (Asociación Americana de Psicología). Poco después Martin Seligman creó el Centro de Psicología Positiva de la Universidad de Pensilvania.


Una de las características definitorias de la psicología positiva respecto a sus antecedentes históricos radica en que dentro de sus principios se establece que se enmarcará dentro del método científico.


La psicología positiva estudia diversos aspectos del ser humano: emociones positivas como la felicidad, la alegría o el amor, y fortalezas como el optimismo, la creatividad, la gratitud, la sabiduría, o la resiliencia.


Así que como vemos, la nueva forma de trabajo con perros y la psicología positiva, en nuestro contexto cultural se desarrolló en paralelo, y es normal que en el mundo canino, se haya entre mezclado, y llegado a ideas y conclusiones erróneas.


Por lo tanto, el decir que educas “en positivo” mediante “refuerzo positivo” o a través de una perspectiva de “psicología positiva aplicada a perros” son cosas diferentes.


He aquí, quizás, el origen de tanto mal entendido, y de tantas “batallas” entre adiestradores dentro del mundo del “adiestramiento en positivo”.


Para entender más profundamente las diferencias entre estos términos y enfoques, voy a necesitar exponer algunos conocimientos que para muchos pueden ser complejos, y que por tanto les cueste entender.


En este momento es en el que, pido al lector “novel”, es decir, aquellos que no se dediquen al adiestramiento canino profesionalmente, lo lean con calma y moderación, ya que voy a hablar con claridad de ciertos aspectos, que suelo reservar a alumnos de niveles avanzados.


En TAKODA, hemos diseñado un programa formativo de dificultad creciente, ya que entendemos que los alumnos deben aprender e incorporar los conocimientos poco a poco. Suelo explicar a mis alumnos que, el aprendiz de educador canino, al principio debe aprender en “blanco y negro”. Se le exponen ideas sencillas, claras y un programa bien definido que de forma fácil y sencilla, podrá aplicarlo con un nivel de éxito muy elevado.


En este nivel explicamos la tabla de contingencias entre otras cosas (me sorprende cuanta gente que se dedica profesionalmente confunde los términos, incluso hablando en radio!).


Otro punto que tratamos a este nivel son las señales caninas, a nivel básico (las conocidas como señales de calma, etc), el estrés en los perros, desensibilizaciones, etc.


Posteriormente pasamos a los profesionales con más experiencia, y ya podemos adentrarnos en los grises, y es cuando los pilares que hasta el momento eran inamovibles, empiezan a cambiar de forma, y a volverse más flexibles. Los conceptos evolucionan, se enriquecen, y empiezan a ver el trabajo con los perros desde una perspectiva más amplia (para muchos supone un crecimiento personal importante), y por últimos nos adentramos en un mundo de colores, con tonalidades y mucha vida.


Gracias a la Neurociencia y a los grandes avances de los últimos años, podemos explicar de forma clara y respaldados por estudios nuestras técnicas y enfoques en el campo de la modificación de conducta (Ver: Metodología AMC-LIDER desarrollada por Marcos J. Ibáñez y Miriam Perera)


Es por ello, que lectores que aun estén en la primera etapa, (blanco o negro) les pueda resultar costoso entender algunas de las explicaciones que daré a continuación, aunque voy a procurar hacerlo desde un lenguaje ameno y sencillo, para que pueda leerse con facilidad.


Perspectiva de “refuerzo en positivo”:


Cientos de personas se han formado en “adiestramiento en positivo”, con diferentes ideas. Unos con la idea de reconocimiento social, otros con la idea de ayudar a sus perros de forma amable, otros por crecimiento personal, etc.


La cuestión es que, mientras algunos profesionales han propulsado que el verdadero “adiestrador en positivo” es aquel que únicamente trabaja con “refuerzo positivo”, otros más “flexibles” promueven que el verdadero adiestrador en Positivo es aquel que trabaja principalmente con “refuerzo positivo” y “castigo negativo”, los cual nos conduce a una nueva generación y tendencia, que se adentran en el mundo de modificación de conducta canina, y que se ven obligados a añadir además el “refuerzo negativo”.


Todos excluyen el “castigo positivo” al vincularlo a “violencia”, “aversivo”, “dolor” o “maltrato”.


Aunque a simple vista puede parecer que es un excelente enfoque, a nivel ético y moral, técnicamente hablando, es incorrecto.


La cuestión es que se utilizan términos del conductismo para hablar de “ética” cuando nada tiene que ver.


El problema en cuestión es aún más complejo, ya que hablamos de causas, no de efectos. Los cuadrantes del condicionamiento operante de Skinner, hablan de las consecuencias. No hay que olvidar al predecesor Edward Thorndike, con su conocida “ley del efecto” y su influencia en los trabajos posteriores de Skinner.


El estudio de la conducta del condicionamiento operante se centra en aumentar la conducta o disminuirla como resultado de una interacción con el medio, en relación a algo que se ha añadido o se ha retirado.


El problema es que los tecnicismos utilizados y la explicación suscitan fácilmente a errores a los alumnos iniciados (y en algunos no tan iniciados).


En condicionamiento operante, el comportamiento que aumenta, y por tanto se vuelve más frecuente i/o intenso como resultado del “adiestramiento”, se le llama “reforzado”, y a al comportamiento que disminuye, que baja su frecuencia i/o intensidad, se le llama “castigado”.


Por lo tanto, si un comportamiento aumenta indica refuerzo, y si disminuye indica castigo.


Positivo tan solo significa añadir, y negativo retirar, y no tiene que ver con bueno ni malo. Dentro de esta visión del conductismo, desde un plano emocional, lo que percibe el animal como “bueno” o “malo” no importa, lo que importa es la conducta.


Ejemplo:
Si alguien dice: “Yo adiestro con refuerzo positivo, y por eso le doy queso al perro”.Si por algún motivo (ej: que no le guste el queso) la conducta del perro disminuye en vez de aumentar, lo que he hecho es castigar la conducta añadiendo algo, así que técnicamente hablando, esta persona acaba de realizar un “castigo positivo”.


El dilema, desde esta perspectiva, sería:

  • Si la conducta no aumenta ni disminuye, ¿que hemos hecho? ¿Cómo lo clasificamos?
  • Si añado algo supuestamente “bueno” para el perro, y este, por estar atento a otra cosa, no lo percibe ¿es un refuerzo? ¿es positivo?
  • Y si lo retiro ¿es negativo?


La respuesta está clara, el refuerzo se constituye al producirse la conducta, cuando ésta aumenta o disminuye, pero no antes.


Por lo tanto, a nivel práctico, lo que ocurre es que disponemos de un programa de adiestramiento, que en un ALTO porcentaje, consigue aumentar la conducta del perro a través de añadir algo que consideramos éticamente correcto (comida, caricias, atención, etc), aunque no estamos seguros al 100% de lo que va a pasar (aumentar o disminuir la conducta) hasta que ocurre.


La adaptación de los experimentos científicos al adiestramiento canino, nos ha hecho creer que lo “científicamente probado” se cumple “siempre”, y lo cierto, es que solo podemos garantizar que en un alto porcentaje de veces, se producirá esta predicción.


Por lo tanto, y siguiendo con el condicionamiento operante y su aplicación a la practica, gracias a la experiencia, podemos predecir con un cierto grado de éxito, que si añado X, conseguiré aumentar la respuesta.


Por lo tanto, puedo decir que tengo la intención de añadir algo agradable y que espero que como consecuencia el perro aumente su respuesta.


O dicho de otra forma, damos algo que consideramos agradable para nuestro perro, con la esperanza de que sea un refuerzo que aumente la conducta (refuerzo positivo).


Ejemplo 1:

Teniendo trabajada la señal de “llamada”, y estando en el parque, preparo algo “agradable” para ofrecerle a mi perro como “refuerzo” a su conducta.


Si realizo la señal, y el perro no viene, ¿Cómo llamo a esto?.


Acaba de disminuir la respuesta en vez de aumentar! Posiblemente el perro sepa, gracias a la repetición, que si acude, recibirá algo agradable, pero puede considerar que es más interesante hacer otra cosa. Si el perro sabe que tras escuchar esa palabra, si va a nuestro lado recibirá algo agradable, y escoge no venir ¿estaríamos hablando de un castigo negativo?


Ejemplo 2:

Veamos un caso contrario.


Un maltratador le da golpes a un perro para que no haga algo, y su conducta no cesa, sino que aumenta ¿podríamos catalogarlo como castigo positivo?.


La cuestión aquí, es que técnicamente hablando, se trataría de un “refuerzo positivo”.


Por lo tanto, aquellos que defienden a capa y espada que “únicamente trabajan con refuerzo en positivo” deberían tener más presente lo que dice realmente la ciencia, y la aplicación práctica que le damos en nuestro mundo “real”.


Estos dos ejemplos ilustran claramente que la intención es lo que importa. El trabajo del buen adiestrador “en positivo”, debería ser hacer lo posible para conseguir la conducta deseada en el perro de la forma más amable posible, con el mayor respeto posible.


Para los iniciados, es fantástico hablar de la tabla de contingencias, de que trabajan en “positivo” porque aplican un programa de condicionamiento operante basado en cosas placenteras para el perro con tal de reforzar las conductas deseadas, e ignorar las no deseadas. Los formadores, o especialistas en conducta, debemos ir más allá.


Como he dicho anteriormente, este tipo de conocimiento, no lo trasmito a iniciados, pero ciertas escuelas están confundiendo a los alumnos con ideas equivocadas, y se extienden estas ideas como la espuma, generando más mal que bien.


Perspectiva de “Gestión del estrés”:


Este punto resulta muy interesante. Como bien he comentado antes, en Europa tenemos tradición de estudiar a los animales en su entorno Natural. Konrad Lorenz quizás sea la figura más sobresaliente en este sentido, aunque tan solo hay que viajar por Europa para darse cuenta de que la “cultura del perro” es muy diferente en otros países, y por lo tanto, la forma de entenderles y relacionarse con ellos se ve afectada en este sentido.


En la decada de los 80, muchos profesionales fueron influenciados por los cambios en el mundo canino.


Hubo mucho interés por el bienestar de los animales y muchos se centraron en su relación con el estrés.


Algunos ejemplos y referencias:


• Vincent, I. C., & Michell, A. R. (1996). Relationship between blood pressure and stress-prone temperament in dogs. Physiology & Behavior, 60, 135-138


• B.W. Knol, "Influence of stress on the motivation for agonistic behavior in the male dog", 1988


• Beerda et al., 1999, B. Beerda, M.B.H. Schilder, W. Bernadina, J.A.R.A.M. Van Hooff, H.W. De Vries, J.A. Mol. Chronic stress in dogs subjected to social and spatial restriction. II. Hormonal and immunological responses


• Hennessy et al., 1997. M.B. Hennessy, H.N. Davis, M.T. Williams, C. Mellott, C.W. Douglas. Plasma cortisol levels of dogs at a county animal shelter


Por lo tanto, y siguiendo la tradición europea, la preocupación y estudio se centra más en el perro, en su bienestar. El estrés influye en el aprendizaje, pero dentro de esta línea de pensamiento, no es tan importante el “aprendizaje orientado a hacer cosas para humanos”, sino el “aprendizaje del perro para su bienestar”.


Con los años, se ha combinado técnicas basadas en el conductismo con estudios del perro, su origen, su evolución, y su relación entre bienestar y estrés, creando una nueva versión de lo “positivo”.


En este punto, ciertas escuelas, realizan afirmaciones con discutible valor científico, pero con una fuerte carga emocional para los propietarios y profesionales noveles.


De alguna forma, esta visión se ha trasformado en algo así como que: “el perro es un animal increíble, los humanos son los causante de todo su malestar”. Promoviendo así, que el culpable de los problemas que tiene el perro es principal y esencialmente el propietario.


De aquí que, cualquier persona que, de algún modo, directa o indirectamente contribuya a generar “estres” en el perro debe ser catalogada como “mala persona” y por supuesto “nada positiva”, ya que sus acciones generan “malestar al perro”.


Creo que la intención es buena, y de alguna forma, los humanos hemos creado un mundo donde los perros tienen serias dificultades para adaptarse, y los propietarios y profesionales noveles, deben ser conscientes de ello, y poner de su parte para facilitarle las cosas.


También podemos afirmar que la selección artificial que hacemos los humanos y su manejo a edades tempranas, están potenciando características que dificultan aun más la adaptación del perro a este entorno humano, y por tanto propiciando perros que viven bajo situaciones de ansiedad y malestar continuado.


Pero atribuir tota la culpa al propietario o al adiestrador, es totalmente injusto. El Educador/Adiestrador debe poner de su parte, debe aprender lo máximo posible sobre “perros”, y el propietario, por el mero hecho de tener perro debería hacer lo mismo, pero también en defensa de ellos, la sociedad no ayuda en absoluto a que puedan realizar estas tareas de forma justa.


Este enfoque ha sido y es la raíz de cientos de polémicas entre aficionados y profesionales, los cuales, se acercan al mundo del “adiestramiento en positivo” porque desean ayudar a los perros, hacerlo mejor, trabajar, educar e interactuar con los perros de una forma que consideran más ética.


Perspectiva de “Psicología positiva”:

La Psicología positiva dentro de la Psicología, se ocupa del estudio e investigación científica de las cualidades y emociones positivas. Pese a que se centra principalmente en el estudio de los humanos, se ha extendido en el mundo canino, al entender que ellos también tienen emociones, y su “felicidad” preocupa a un gran número de personas.


Podríamos decir que, este tipo de perspectiva, ya en la antigua civilización griega y romana Aristóteles se interesó por la ‘eudaimonía’ o felicidad, pero a diferencia de sus antecedentes históricos, la psicología positiva se enmarca dentro del método científico. De esta forma, los hallazgos obtenidos son validados científicamente.


“La Psicología Positiva es el “estudio científico del funcionamiento humano óptimo” (Ken Sheldon, Barbara Fredrickson, Kevin Rathunde, Mihalyi Csikszentmihalyi y Jon Haidt, 1999).”


Por desgracia, y como ha pasado en el mundo del adiestramiento, es bastante común asociar la psicología positiva solamente con las emociones positivas y el optimismo, reduciendo y desvirtuando el sentido de esta ciencia tan joven.


Según Seligman, la psicología positiva es “una ciencia lo que hace que la vida valga la pena”.


Mientras intentaban averiguar hasta qué punto la búsqueda del placer, la emoción positiva, la vida placentera, la búsqueda de compromiso, el estado de flujo o de significación ayudaban a las personas a obtener satisfacción, descubrieron que la búsqueda de compromiso y de significación es más importantes que la búsqueda del placer. Comprobaron que el placer sólo importa cuando disfruta de una vida de compromiso y a la que le has encontrado significado.


Por lo tanto, la psicología positiva aplicada al mundo del perro, podría decirse que sería el estudio basándose en la ciencia de la “felicidad del perro” y de alguna forma de su “autorealización”.


Estudiar al perro, sus formas de aprendizaje, orígenes, tendencias conductuales, motivaciones, y por supuesto, emociones con la finalidad de desarrollar sistemas aplicables a nivel práctico que permitan implementar estas técnicas, intenciones y metodologías para conseguirlo.


Creo que esta perspectiva es suficientemente amplia para poder albergar a muchos de los adiestradores, educadores y modificadores de conducta de la “nueva generación”.


Por desgracia, la palabra “positivo” ha sido muy utilizada y ha generado un sinfín de debates absurdos, entremezclando ética con ciencia. Muchos hemos preferido decantarnos a usar otras formas de explicarlo, y hoy en día hablamos de Adiestramiento/Educación con Respeto, o Adiestramiento/educación amable.


Resumen

Como resumen, este extenso artículo pretende dar luz y poner las bases que muchos adiestradores de nueva generación parecen desconocer. Es importante investigar sobre el origen de la forma de trabajo que incorporamos, y saber como ha llegado a ser lo que es hoy en día. En este artículo he mencionado tan solo a, seguramente, las figuras del adiestramiento canino “en positivo” que más han influido en España, y que todo adiestrador/educador debería conocer sin lugar a dudas.


Enfatizar que la esencia de esta nueva forma de trabajo, es ser lo más amable y Respetuoso posible con el perro. Gracias a numerosos estudios entorno al perro, hoy podemos constatar que nos queda mucho por aprender sobre su cognición, sus emociones, y su forma entender y procesar sus vivencias, pero también sabemos que la intención y el esfuerzo para hacer las cosas bien y superarnos cada día son esenciales.


Eduquemos con respeto, de forma amable, tanto a perros como a personas.


Ayudemos a los nuevos profesionales a entender de forma más amable que significa “adiestrar con respeto”, y entonces y solo entonces, podremos convertirnos en algo “positivo” para el perro.


Referencias:

  1. Sirius Dog Training: http://www.siriuspup.com/
  2. Clicker training: : http://www.clickertraining.com
  3. Marian Bailey obituary : http://www.house-of-learning.se/
  4. Master's thesis, Nicole A. Murrey, University of North Texas, May 2007 - the effects of combining positive and negative reinforcement during training
  5. The poisoned cue: positive and negative discriminative stimuli (Karen Pryor) - June 25, 2002
  6. http://www.aiu.edu/publications/stude ... tivismo-augusto-comte.htm
  7. Sociedad Española de Psicología Positiva: http://www.sepsicologiapositiva.es/
    8.http://www.ppc.sas.upenn.edu/
  8. Libro: “Conducta y Manejo Avanzado en Perros Problemáticos: Sigue las huellas del camino correcto” . Ed. Diaz de Santos. 2012. Marcos Javier Ibáñez y Miriam Perera



    Autor ©:Marcos Javier Ibáñez Guzmán (escrito y publicado en 2014)

    DIR. TAKODA
    Experto en Modificación de Conducta Canina
    Creador de la Metodología AMC-LIDER
    www.takoda.es
    www.amclider.com